Buscar la razón es siempre encontrar la realidad y la de Masia Duch está en la ilusión y la pasión por la calidad del vino, que supo comunicar la familia materna en sus viñedos de principios del siglo pasado.

La familia paterna contribuyó en el hecho de elaborar aceite a partir de pepitas de uva, un aceite de grandes cualidades que se ha revelado como básico en productos de cosmética y dietéticos.

Con estos antecedentes y la conjunción de unas tierras de excepción junto a un sueño, empieza un camino en los años ochenta de formación y de información. Visitas a certámenes, incursiones en Francia e Italia y la reflexionada lectura y estudio de textos y bibliografía especializada.

Con el hecho de disfrutar de estos conocimientos, unidos a la fertilidad del suelo y a la excelente climatología, la virtualidad empieza a ser lo cotidiano. Masia Duch puede ser posible y los medios para conseguirlo parecen al alcance. Tendrán que pasar años antes que la primera cosecha del 89 sea un vino convencido de ser presentado en público.

La personalidad total se ha alcanzado con la presentación en sociedad. Creemos certeramente poseer un vino para grandes paladares, un cariño fuera de lo común por la viticultura y un espíritu perfeccionista que tiene toda la intención de seguir sorprendiendo de manera pausada.
 

 
   
Medalla de Plata
Ljubljana 2005 a
Bressol 2000


   
Medalla de Bronce
Decanter Award a
Bressol 2000

   

   

 
 VINOS
      Bressol 2000
Muy bonito color rubí profundo. En la nariz resaltan las notas frutales de la cereza en aguardiente con toques ahumados.

La boca es compleja y larga pero llena de viveza con taninos suaves y bien arropados.
   
      El Tancat 1999
Color intenso que prefigura un vino amplio y profundo. En la nariz, las notas de especies se caracterizan por un buen equilibrio entre la vainilla, el tostado de la barrica y la fruta de la uva.

En la boca empieza suavemente y luego evoluciona arropada por la barrica. Los taninos presentes acompañan un final suave y agradable.
   
      Bressol 1998
Toda la sutileza de la tÍpica garnacha del Priorat se encuentra en este elegante vino. En la nariz, las notas aconfitadas se unen a matices más jóvenes de frutas.

La boca llena y larga está muy bien envuelta por los matices de roble que le confirió el paso en barrica.
   
      El Tancat 1998
Aunque matizado por la garnacha y el merlot, el cabernet sauvignon le confiere a este vino su cuerpo potente, la boca llena y sus aromas tan peculiares.

El color rojo intenso deja pensar que será un vino de largo paso en boca. Los aromas de frutas maduras se unen a los matices avainillados que le confirió el paso en barrica de roble.

Este vino, aunque ya muy equilibrado, tiene indudablemente un largo porvenir.
   

La Catalana
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